El torero murciano Paco Ureña va evolucionando y mejorando favorablemente de la grave cornada que sufrió este domingo en la plaza de toros de Las Ventas. El diestro murciano permanece ingresado en una habitación de planta del Hospital Fraternidad-Muprespa Habana de Madrid. "No tiene fiebre. Ayer -por el lunes- pasó mejor día gracias a los analgésicos, pero hoy ya le ha salido el cansancio y la tensión, además de las molestias de estar dos días en cama. La herida, que es lo importante, evoluciona según lo previsto", afirma Juan Diego, apoderado del torero. El percance llegó cuando pasaba de muleta al tercer toro de Adolfo Martín en la vigésima primera de la Feria de San Isidro. El toro rebañó en el final de la serie encontrando al matador murciano que no pudo librar la embestida. "Según comentó el doctor García Padrós, la cornada dejó varias venas al aire con un riesgo muy alto pero no las contusionó ni las partió, que, de haberlo hecho, estaríamos hablando de otro alcance mucho más serio de lo que ya ha sido". El parte médico hablaba de una trayectoria ascendente y hacia fuera de 20 centímetros que rodea el sartorio y alcanza espina ilíaca, y otra trayectoria de 10 cm que contusiona arteria femoral y cara anterior del fémur. "Es muy extensa, eso sí, pero la cornada acaba en los huesos. Por arriba le llega a la cresta iliaca que para el pitón; y la trayectoria de dentro la para el fémur, si hubiera bordeado y seguido el hueso hablaríamos de temas vasculares más graves. Aparte de eso, la cornada es limpia, el pitón era fino y no hay destrozos muy grandes. Normalmente estas cornadas destrozan mucho por dentro pero el propio músculo, al comprimirse por el porrazo, paró el sangrado. Dentro se estaba generando un hematoma que se vio cuando abrieron". Paco Ureña deberá permanecer al menos dos días más ingresado para ver cómo actúan los antibióticos. "Los médicos, con una cornada de veinte centímetros, no llegan a auscultar si no abren, y como no llegaban decidieron sedarlo aunque él no se dejaba porque quería salir a torear su segundo toro". Pese a la seriedad del percance, Ureña volvió a la cara del toro con el muslo izquierdo abierto en una actuación épica y de hombría aguantando sobre el ruedo hasta dar muerte al de Adolfo Martín. "Desde el primer momento se veía que era una tarde en la que estaba enchufadísimo, con una disposición absoluta; era un día que lo traía en la cabeza muy trabajado desde el invierno, muy mentalizado, además del compromiso natural que tiene con Madrid. Paco podría matar corridas más cómodas pero siempre apuesta por Victorino o Adolfo Martín porque considera que esa entrega en Las ventas siempre la tiene que justificar; me parece muy honesto por su parte".
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